LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN

El sangriento y patriótico verano verbenero

ROSA MONTERO 07/08/2011

Siempre he mantenido que la manera en que una sociedad trata a los animales es uno de los indicadores más fiables del nivel de desarrollo de ese país. Ahora acabo de descubrir que Gandhi ya dijo lo mismo hace muchos años: "La grandeza de una nación y su progreso pueden medirse en cómo trata ésta a sus animales". La cultura es así, un palimsesto, una larga trenza de pensamientos compartidos: todos vamos reescribiendo sobre las palabras de nuestros padres y nuestras madres. En fin, me encanta disponer de la frase exacta de alguien tan admirable como Gandhi y saber que ya luchó por los derechos de quienes no tienen ni siquiera voz para expresarse.

"No cabe duda de que en España somos especialmente miserables y pequeños durante el verano"

Y si la grandeza se puede medir así, no cabe duda de que en España somos especialmente miserables y pequeños durante el verano. Es decir, durante la orgía de sangre y de dolor a la que nos entregamos en las llamadas fiestas populares. Según datos recogidos por la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA), en estos meses son maltratados (y después, casi siempre, sacrificados) 60.000 animales, la mayoría toros, pero también gallos, patos, carneros o caballos. La temporada de los verdugos se abre y se cierra, muy apropiada y simbólicamente, con dos "fiestas" repugnantes, tal vez las más bárbaras de todas: para comenzar, en junio, el toro de Coria (Cáceres), que consiste en soplar dardos sobre el animal hasta convertirlo en un acerico (al parecer, dicen que acertar en los ojos o en los genitales trae suerte), y después, cuando la pobre bestia "ya no da más", liquidarlo de un tiro; y, para finalizar, el segundo martes de septiembre se perpetra en Tordesillas (Valladolid) el infame Toro de la Vega, con una manada de carniceros persiguiendo y acuchillando lentamente al astado hasta matarlo. Entre estas dos apoteosis de sadismo discurre nuestro largo, febril, patriótico verano verbenero.

Que gente en apariencia normal, mínimamente educada, integrada en la sociedad, conciudadanos míos; gente que tal vez sea muy tiquismiquis respecto a cierta violencia y que incluso haya puesto el grito en el cielo acusando a los del 15-M de agresivos; que esta gente, en fin, luego se vaya al pueblo de vacaciones y, para divertirse, tenga que torturar a un animal y se lo pase genial tomándose un cubata mientras disfruta de un horrible espectáculo de sufrimiento y sangre, es algo que me sume en el desconsuelo. Es la banalidad del mal, como decía la maravillosa Hannah Arendt: la torpe, necia, inmoral ligereza con que los individuos participan en atrocidades colectivas sin pararse a reflexionar sobre sus actos. Nunca me siento menos española que en estos largos meses estivales. En verano aborrezco mi país.

Pero no quiero rendirme al pesimismo. Incluso en esta sociedad tan feroz empieza a desarrollarse cierta conciencia animalista. Estas "fiestas" crueles están siendo cada vez más combatidas y criticadas, y hay muchas mujeres y hombres españoles que se están dejando la piel para ayudar a las llamadas criaturas irracionales (aunque, para mí, la criatura más irracional sea el ser humano). Muchos de esos paladines del bienestar animal me escriben contándome sus cuitas. Como María de Gracia, de la protectora Huellas, de Puertollano (http://huellaspuertollano.es/index.html): supuestamente, el Ayuntamiento les da 3.000 euros al mes, pero los pagos se atrasan, "con el cambio de concejales aún no hemos visto nada, la burocracia nos devora, tenemos más de 180 perros y gatos que comen cada día, pero que están en unas instalaciones penosas, ahora se achicharran y en invierno se hielan (...) funcionamos a base de voluntarios (...) un panorama dantesco". Sí, son muchos los que están en la misma situación, personas que abren refugios, que se hacen cargo de protectoras municipales para evitar que sigan sacrificando animales, que se encuentran desbordados, arruinados, asfixiados. Gente maravillosa como la de la protectora Arcoairis de Cuenca (http://protectoraarcoairis.blogspot.com), o Cuencanimal (http://www.cuencanimal.com), otra asociación que también se quiebra el espinazo todos los días intentando ofrecer un mínimo cobijo a todos esos seres indefensos y maltratados que son nuestros compañeros de vida y de planeta. Ayúdales, o busca otra asociación cerca de ti. Hay cientos, quizá miles, de organizaciones parecidas en nuestro país. Es otra manera de ser español.

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COPIADO DE: eL País Semanal

MENORES, PERROS Y ANCIANOS

Menores infractores entrenan a perros abandonados para que, a su vez, hagan compañía a ancianos.

Carlos Morán.
"El Gobierno valenciano -no todo iban a ser trajes y procesamientos- tiene un bonito programa para reeducar a menores que han delinquido: los chavales ayudan a entrenar perros que hay sido abandonados y que, una vez enseñados, participan en terapias con ancianos y otras personas que tienen necesidades especiales. Una interesante cadena de solidaridad. Aquí os dejamos la noticia, es de la agencia Europa Press. “La Generalitat está llevando a cabo un programa pionero en España ‘Nous Amics’ que fomenta la interacción entre menores infractores y perros abandonados, con el fin de que los jóvenes se impliquen en la educación de los animales que van a formar parte de terapias con ancianos y personas con necesidades educativas especiales, según ha informado la Generalitat en un comunicado.

Con este proyecto, una veintena de menores del Centro de Reinserción Jaume I de Picassent (Valencia) han aprendido durante tres meses a instruir a animales abandonados, que están a la espera de ser adoptados para su posterior participación en actividades relacionadas con la terapia asistida con animales.
Una vez realizada la parte teórica y práctica con los animales, los jóvenes se desplazan a centros de día para personas mayores o a centros educativos para personas con necesidades educativas especiales, en los que se llevan a cabo bajo la supervisión de profesionales las actividades que han entrenado durante los meses de prácticas.

El secretario autonómico de Justicia, Antonio Gastaldi, ha destacado que esta iniciativa facilita que los menores modifiquen sus actitudes, valores, creencias y comportamientos, así como su bienestar psicológico a través del aprendizaje y fomentado motivaciones positivas de implicación a la tarea”.



COPIADO DE: bLOG DEL JUEZ cALATAYUD, del día 30 de julio de 2011

CATACUMBAS CANINAS EGIPCIAS

AMÉRICA VALENZUELA (Radio 5) 06.07.2011

La catacumba de los perros es un extraño lugar descubierto en el siglo XIX bajo el desierto egipcio en la ribera occidental del Nilo. Es un laberinto de túneles plagado de restos de perros y chacales. Montañas de hasta un metro de huesos de estos animales.

Científicos de la Universidad de Cardiff estudian a fondo este perturbador lugar. A pesar de que la catacumba fue descubierta hace más de un siglo, los expertos hasta 2009 no han comenzado a estudiarla en profundidad.

Son científicos británicos, dirigidos por Paul Nicholson financiados por la Sociedad National Geographic. Calculan que hay unos 8 millones de animales
enterrados.

En su mayoría son perros, pero también se han hallado chacales, zorros y mangostas. En cuanto a los perros casi todos tenían pocos días de
vida cuando murieron o incluso tan solo horas.

Una ofrenda a los dioses

Creen que lo más probable es que fueran una ofrenda para el dios Anubis, que lucía cabeza de perro y cuerpo de hombre y era el encargado de guiar al espíritu de los muertos al "otro mundo".

Algunos de los perros eran momificados, pero sin mucho esmero ni adornos especiales, por eso no están bien conservados.

Los había de todo tipo: pequeños y bajitos tipo perro salchicha, otros más altos y equilibrados al estilo labrador y finos y ágiles, como galgos. Los arqueólogos creen que en los alrededores de la capital del Antiguo Imperio Egipcio, Menfis, debía haber criaderos de perros para vender y utilizar, según creían los egipcios para que dieran su mensaje al dios.

Eran intermediarios que trasladaban sus deseos, peticiones y demás palabras o pensamientos al dios para el que se sacrificaban. De hecho han hallado algún que otro gato momificado en las catacumbas que según los arqueólogos probablemente algún comerciante coló a algún comprador.



COPIADO DE: RTVE, día 06.07.2011

EL CÓMIC CONTRA EL MALTRATO ANIMAL

Entrevista a Luis Parras, Marisol Díaz Mateos y Fernando Jaramillo durante la jornada de clausura de la exposición de cómics organizada por FEPAEX con la colaboración de AMIDEA.

#STOPGALGUEROS

Desde la asocación Sofía El refugio escuela, promueven esta campaña:

La temporada de caza se termina y empieza el holocausto ¡Hemos de terminar con los galgueros y vamos a hacerlo! ¡Somos legión y juntos podemos!

Os proponemos una campaña: convirtamos el topic #STOPGALGUEROS en TRENDING TOPIC MUNDIAL. Es fácil, en Twitter usa #STOPGALGUEROS en cualquier frase, por ejemplo “#STOPGALGUEROS acabemos con la caza con galgo” o lo que se te ocurra. Haz correr el topic entre todos tus amigos que tengan Twitter, que no quede ni un solo Twitter sin el topic #STOPGALGUEROS. Y hazlo cada día, varias veces.

Si no tienes Twitter, usa el Facebook, el Tuenti, el blog, la web; difunde la campaña entre las asociaciones con las que colabores; amigos, familia… y haz famosa la marca #STOPGALGUEROS. Ayúdanos también difundiendo el vídeo.

Y dile a tus amigos que se unan a nosotros en Facebook. Cuántos más seguidores tengamos, cuántos más “me gusta”, cuántos más comentarios, más nos escucharán.

¡Podemos terminar con los galgueros! Juntos podemos. Que el mundo nos escuche gritar #STOPGALGUEROS


MALTRATADORES DE GÉNERO Y DE ANIMALES

Los maltratadores de animales persiguen coaccionar a su propia familia

Los maltratadores de animales persiguen coaccionar a su propia familia avisando de lo que les puede ocurrir también a ellos si no ceden a sus abusos. Nunca hay que justificar a los maltratadores de animales ya que después continúan con la familia.

Ningún animal mata por placer, sino siempre para sobrevivir; en cambio, el humano es el único que quiebra esta "ley de la selva" que puede matar simplemente por placer, dejando atrás a la presa muerta. El sadomasoquista goza del sentimiento de poder. No manda el instinto de vida, sino el de muerte: el placer de ser mayor y más poderoso que el prójimo.

Según varios estudios realizados, la gran mayoría de los maltratadores de animales o personas comparten una historia común de castigo parental brutal, negligencia y rechazo. El psiquiatra, Dr. Alan Felthous, junto con otros colegas, ha identificado una tríada constituida por el abuso físico por parte de los padres, crueldad hacia los animales, y violencia hacia las personas.

En gran parte, los estudios basados en el abuso animal y criminología adulta, muestran que las primeras instancias de crueldad hacia los animales tienen lugar temprano en la vida del maltratador. Según la antropóloga, Margaret Mead (1964), "Una de las cosas más peligrosas que le pueden pasar a un niño es matar o torturar a un animal y salirse con la suya".

Casi todos los niños jóvenes atraviesan una etapa de crueldad "inocente", en la cuál pueden lastimar insectos u otros animales pequeños en el proceso de explorar el mundo y descubrir sus habilidades. La mayoría de los niños, sin embargo, con la guía adecuada de los padres y maestros, se tornan sensibles al hecho de que los animales pueden sentir dolor y sufrir y por lo tanto hay que tratar de evitar causarles tal dolor. Algunos, sin embargo, parecen quedarse encerrados en un patrón de crueldad que puede perdurar toda la vida.

¿Para qué abusan o matan los maltratadores de animales?

* Demostrar y confirmar su poder y control sobre la familia.

* Para aislar la víctima y los niños.

* Eliminar la competencia por la atención.

* Obligar a la familia a mantener la violencia en secreto.

* Enseñar sumisión.

* Para vengarse de actos de independencia y auto-determinación.

* Perpetuar el contexto de terror.

* Prevenir que la víctima se vaya u obligarla a que vuelva.

* Castigo por haberse ido.

* Degradar a la víctima al involucrarla en el abuso.

¿Por qué debemos reconocer el maltrato animal como una forma de violencia contra humanos?

* Abusar de animales expone el propósito deliberado de golpear más que la pérdida de control.

* Abusar de animales y lastimar niños está íntimamente relacionado.

* Abusar de animales es violencia e indica cómo la violencia está interconectada.

* Amenazando, hiriendo o matando animales puede indicar un potencial aumentado para la violencia/letalidad.

* Las víctimas pueden posponer irse al temer por la seguridad de su mascota.

* Identificando abusadores de animales puede ayudar a identificar otras víctimas de violencia dentro de la familia.

* Los siguientes datos fueron obtenidos por la HSUS, Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos, a través de su campaña First Strike.

¿Existe una conexión entre maltrato animal y violencia humana?

Casi un cuarto de todos los casos de crueldad animal intencional también involucran alguna forma de violencia familiar. La violencia doméstica es la forma de violencia familiar más frecuentemente reportada, seguido por abuso de niños y de mayores.

* 21% de los casos de crueldad animal intencional también involucra alguna forma de violencia familiar.

* 13% involucra violencia doméstica. En estos casos, el perpetrador abusa de su pareja y obliga a la víctima a observar la crueldad hacia los animales.

* 7% involucra abuso a niños. En estos casos, el perpetrador abusa del niño y obliga a la víctima a observar la crueldad animal.

* 1% involucra abuso a mayores. En estos casos, el perpetrador abusa de la víctima mayor y la obliga a observar la crueldad animal.

¿Quiénes son las víctimas de los maltratadores de animales?

Animales de compañía son los blancos más comunes de maltrato animal, con datos de crueldad hacia los perros (76% de todos los casos de animales de compañía) mucho más frecuente que la crueldad registrada contra gatos (19%). Según un estudio, los datos obtenidos fueron los siguientes:

* 76% de los casos involucra animales de compañía.

* 12% de los casos involucra animales de granja.

* 7% de los casos involucra animales silvestres.

* 5% de los casos involucra múltiples tipos de animales.

¿Qué tipo de abuso se ejerce sobre los animales?

Más de 57% de los casos analizados fueron caracterizados como abuso intencional o tortura, 31% involucraba negligencia extrema incluyendo hambruna y falta de cuidados, y 12% comprendían tanto negligencia como abuso.

En casos de crueldad animal intencional, las ofensas más comunes incluyen balear, pegar, patear, acuchillar, tirar, quemar, ahogar, colgar, envenenar, abusar sexualmente y/o mutilar a los animales.

Conclusión

En base a lo descrito en este trabajo, queda claro que las mascotas juegan un importante rol en la vida de las personas. , la conexión que existe entre el abuso de los animales y la violencia humana, es un tema desconocido para muchos veterinarios . Trabajos realizados que confrontan el problema a nivel de la medicina veterinaria son extranjeros.

La violencia familiar es un problema real y severo que existe en la sociedad. Nosotros, como veterinarios, aparte de cuidar y proteger la salud de los animales, también tenemos la responsabilidad de salvaguardar el bienestar tanto del animal como de la sociedad.

El juramento veterinario constata que se deben utilizar los conocimientos y las habilidades científicas para el beneficio de la sociedad a través de la protección de la salud animal, el aliviar el sufrimiento animal y promover la salud pública; practicar la profesión con dignidad y guiarse por los principios de la ética veterinaria. Éstos no solamente son los pilares de nuestro trabajo, sino que también debe ser la base de nuestra ética profesional y moral.

Como ciudadanos y profesionales debemos poder identificar este comportamiento, informar a los clientes, brindarles ayuda hasta donde nos permiten nuestros conocimientos y derivarlos a centros especializados.

Autor: Katia Florian M. V., copiado de "No me llames víctima, llamame superviviente"

SOBRE CHUSMA Y COBARDES, por A. Pérez Reverte

SOBRE CHUSMA Y COBARDES

Se me han cabreado unos vecinos de Tordesillas porque el otro día califiqué de chusma cobarde a la gente que se congrega cada septiembre para matar un toro a lanzazos mientras la junta de Castilla y León, pese a las protestas de las sociedades protectoras de animales, mira hacia otro lado y se lava las manos en sangre, con el argumento de que se trata de una tradición y un espectáculo turístico. No sé si es que los llamara chusma o los llamara cobardes, o las dos cosas, lo que pica el amor propio de mis comunicantes. El caso es que se dicen «lanceros de Tordesillas, y a mucha honra», y preguntan cómo yo, que alguna vez he escrito que me gusta asistir de vez en cuando a una corrida de toros, me atrevo a hablar así de lo que desconozco, o sea, de «un duelo atávico y mágico, un combate de la bravura contra la inteligencia, un ritual de valor y de bravura que se celebra desde tiempo inmemorial». Exactamente eso es lo que dicen y lo que preguntan. Así que, con el permiso, de ustedes, se lo voy a explicar. Despacito, para que me entiendan.

Amo a los animales. Por no matarlos, ni pesco. Tengo un asunto personal con los que exterminan tortugas, delfines, ballenas o atún rojo. También prefiero una piara de cerdos a un consejo de ministros. Creo que no hay nada más conmovedor que la mirada de un perro: mataría con mis propias manos, sin pestañear, a quien tortura a un chucho. Sostengo que cuando muere un animal el mundo se hace más triste y oscuro, mientras que cuando desaparece un ser humano, lo que desaparece es un hijo de puta en potencia o en vigencia. Eso no quiere decir, naturalmente, que caiga en la idiotez de algunas sociedades protectoras de animales que dicen que cargarse a un bicho es un acto terrorista. Incluso, como apuntaban mis comunicantes, cada año voy un par de veces a los toros. Cada cual tiene sus contradicciones, y una de las mías es que me gustan el temple de los toreros valientes y el coraje de los animales nobles. Es una contradicción -tal vez la única, en lo que tiene que ver con los animales- que asumo sin complejos; y sólo diré, en mi descargo, que nunca me horroricé cuando un toro mató a un torero. Al torero nadie lo obliga a serlo; y a cambio de jugarse la vida, gana dinero. Si no murieran toreros, cualquier imbécil podría estar allí. Cualquier cobarde podría dárselas de matador de toros. Cualquier mierdecilla podría justificar por la cara, sin riesgo, su crueldad y su canallada.

Yo he visto matar. Con perdón. Matar en serie. He visto hacerlo de lejos y de cerca, a solas y en grupo, y me he formado ciertas ideas al respecto. Una de ellas es que degollar y cascar tú mismo, cuando toca, forma parte de la condición humana; y que son las circunstancias las que te lo endiñan, o no. También tengo una certeza probada: muy pocos son capaces de matar cara a cara, de tú a tú, jugándosela sólo con su inteligencia y su coraje, si alguien no les garantiza impunidad. Recuerdo a verdaderas ratas de cloaca incapaces de defender a sus propios hijos enardecerse en grupo y gallear, pidiendo sangre ajena, cuando se sentían respaldados y protegidos por la puerca manada. Conozco bien lo miserable, cruel y violento que puede ser un individuo que se sabe protegido por el tumulto También leo libros, vivo en España, conozco a mis paisanos, y sé que linchar y apuñalar por la espalda, aquí, somos unos artistas. Lo hacemos como nadie.

Por eso, que media docena de tordesillanos, o más, se quejen porque a estas alturas de la feria me asquea lo del toro de la Vega y me cisco en los muertos de los lanceros bengalíes, me tiene sin cuidado. Lo dije, y lo sostengo. Llamar combate, torneo y espectáculo de épica bravura a miles de fulanos acosando a un animal solitario y asustado, y después tratar de héroes a una turba enloquecida por el olor de la sangre, que durante media hora acuchille hasta la muerte al toro indefenso, refugiado en un pinar, y que luego salga la alcaldesa diciendo que «el combate fue rápido y ágil», y que el Aquiles de la jornada, o sea, el cenutrio que le metió el primer lanzazo, alardee, como el año pasado, de que «el toro estaba a la defensiva y se escondía en los arbustos, así que era difícil alancearlo», es un sarcasmo, una barbaridad y una canallada. Se pongan como se pongan. Al menos, en las plazas de toros el animal tiene un oportunidad: empitonar a su verdugo, de tú a tú. El consuelo, tal vez, de llevarse por delante al cabrón que lo atormenta. Así que, por mí, todos los heroicos lanceros de la Vega pueden irse a hacer puñetas.
A. Pérez Reverte

El Semanal, 25 de mayo de 2003